Un rabino israelí llama a quemar las iglesias y mezquitas de Al-Quds

Mezquita Kufur Marir creca de Ramalá, que fue quemada por colonos israelíes. Mezquita Kufur Marir creca de Ramalá, que fue quemada por colonos israelíes.

Un rabino israelí ha pedido a los judíos que quemen las iglesias de los cristianos y las mezquitas de los musulmanes ubicadas en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).

En una entrevista concedida el martes al canal 2 israelí, el rabino Bentzi Gopstein, líder de la organización extremista Lehava, declaró que él apoya firmemente la quema de mezquitas e iglesias en Al-Quds con el fin de socavar los movimientos no judíos en la ciudad sagrada.

Se sabe que la presencia cristiana no es bienvenida en Jerusalén, y esto es lo que deben poner de manifiesto nuestras prácticas y nuestras acciones contra los cristianos”, dijo el rabino extremista israelí, Bentzi Gopstein.

Gopstein dijo además que “se sabe que la presencia cristiana no es bienvenida en Jerusalén, y esto es lo que deben poner de manifiesto nuestras prácticas y nuestras acciones contra los cristianos”.

El rabino extremista justificó sus declaraciones racistas y polémicas alegando que, debido a varios aspectos de las prácticas y de la doctrina teológica cristianas, la religión de estos es una forma de idolatría, razón por la cual hay que obstaculizar su promoción en Al-Quds.

El líder de la organización extremista israelí Lehava, Bentzi Gopstein.

El líder de la organización extremista israelí Lehava, Bentzi Gopstein.

No es la primera vez que Gopstein hace declaraciones polémicas. La semana pasada llamó a los cristianos “vampiros y sanguijuelas”.

En declaraciones racistas contra cristianos y musulmanes, Gopstein pidió el pasado agosto que se quemasen las iglesias cristianas que se encuentran en los territorios ocupados.

Radicales judíos han quemado varias iglesias en los últimos años por considerarlas lugares de práctica de la idolatría. El último incidente, ocurrido hace unos meses, fue la quema de una iglesia en Al-Quds.

Iglesia quemada por colonos extremistas en Galilea, en el norte de los territorios ocupados. Iglesia quemada por colonos extremistas en Galilea, en el norte de los territorios ocupados.

Ese acto vandálico ocurrió un día después de un ataque similar a una mezquita ubicada en Beit Lahm (Belén). Colonos judíos incendiaron el edificio e hicieron pintadas en la estructura como: “Queremos la redención de Sión” y “Venganza”, junto a una estrella de David (símbolo del judaísmo).

Los colonos sionistas, que cuentan con la luz verde del ejército israelí para agredir a los palestinos, profanan los lugares sagrados de musulmanes y cristianos, dentro de sus esfuerzos —hasta ahora infructuosos—, para obligarlos a abandonar su propia tierra.

mkh/mla/hnb

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Cómo era el pueblo palestino antes de 1948: un ejercicio de memoria contra el olvido

Un libro recopila una memoria fotográfica de Palestina desde 1889 a 1948 que muestra que Palestina ni estaba vacía ni era un desierto, como difunde cierta propaganda sionista

“Palestina no era una sociedad hostil ni religiosamente fanática cuando los primeros colonos del movimiento sionista llegaron allá”, señala Teresa Aranguren, una de las coordinadoras del libro.

Las fotos muestran la diversidad de la sociedad palestina de aquellas décadas y repasa los eventos más señalados.

Empleadas del departamento de aduanas de Haifa. Shafika Sa'ad, en el centro con blusa de lunares, las dos mujeres por la izquierda de la primera fila son judías. 1940-42

Empleadas del departamento de aduanas de Haifa. Shafika Sa’ad, en el centro con blusa de lunares, las dos mujeres por la izquierda de la primera fila son judías. 1940-42

Un libro que reivindica la memoria palestina. Su propio título así lo corrobora: “Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo).

El proyecto, coordinado por Teresa Aranguren, Sandra Barrilaro, Johnny Mansour y Bichara Khader, con prólogo del arabista Pedro Martínez Montávez, muestra una realidad demasiado a menudo negada: la existencia de Palestina no como una abstracción, sino como sociedad, cultura y territorio que fue ocupado y usurpado por los colonos.

Soldados británicos cachean a vecinos de Yafa en busca de armas durante las revueltas de 1936 contra el mandato británico y el movimiento sionista

Soldados británicos cachean a vecinos de Yafa en busca de armas durante las revueltas de 1936 contra el mandato británico y el movimiento sionista

Dicho en palabras de la periodista Teresa Aranguren, buena conocedora de la región, “negar la existencia del pueblo de Palestina fue premisa fundamental del movimiento sionista que pretendió no solo ocultar su existencia sino hasta el recuerdo de que había existido”. Pero lo que existe deja rastro, y este libro recopila parte de esa memoria que constata que antes de la ocupación había cientos de miles palestinos que fueron expulsados de sus tierras en 1948.

Grupo de scouts, fotografía perteneciente al álbum de la familia Saqqa de la ciudad palestina de Belén.

Grupo de scouts, fotografía perteneciente al álbum de la familia Saqqa de la ciudad palestina de Belén.

Las fotografías muestran al pueblo palestino, sus vidas cotidianas, así como aldeas que fueron destruidas por los ocupantes y cuyos nombres ya no figuran en los mapas. “Este libro recoge fotografías que son huellas de aquella existencia que se quiso borrar. No es un ejercicio de nostalgia, sino de afirmación”, explica Aranguren.

Retrato de Alexia Khoudry que forma parte del álbum familiar de los Midawar, fechado en 1930

Retrato de Alexia Khoudry que forma parte del álbum familiar de los Midawar, fechado en 1930

Las fotos incluyen desde las huelgas palestinas contra el mandato británico y el sionismo hasta escenas familiares costumbristas de aquella época, pasando por las integrantes del Primer Congreso de las Mujeres Árabes de Palestina, que se movilizaron contra la Declaración Balfour (1917), que contemplaba la creación de un Hogar Nacional Judío en Palestina.

Grupo de amigos durante un día de excursión al lago Tiberiades, fechada entre 1940 y 1942.

Grupo de amigos durante un día de excursión al lago Tiberiades, fechada entre 1940 y 1942.

Una parte de las fotos han sido facilitadas por el profesor e historiador palestino Johnny Mansour, procedente de la ciudad de Haifa, quien en el libro explica que los habitantes palestinos de Haifa “fueron obligados a expatriarse en 1948 sin contemplaciones y con procedimientos muy salvajes, de tal forma que de sus 75.000 habitantes palestinos no quedaron más que 3.000”.

Poda de olivos en Palestina, foto tomada entre 1934 y 1939

Poda de olivos en Palestina, foto tomada entre 1934 y 1939

Otras instantáneas fueron recopiladas por Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro, que viajaron a los territorios ocupados palestinos y recogieron fotos familiares de sus amigos y conocidos en diversas ciudades y pueblos. Otras proceden del archivo fotográfico del hotel American Colony de Jerusalén, conocido como la Colección Matson, con más de 22.000 negativos y placas de vidrio.

Primer equipo de fútbol de Belén en 1932, del álbum de la familia Saqqa.

Primer equipo de fútbol de Belén en 1932, del álbum de la familia Saqqa.

Las fotos incluyen retratos de celebridades, acontecimientos sociales y políticos, fiestas populares, factorías, oficios. El libro recoge también extractos de la carta al primer ministro británico Winston Churchill de la delegación árabe que viajó a Londres para oponerse a la declaración Balfour en 1921, y que decía así:

“El grave y creciente malestar entre la población palestina proviene de su convicción absoluta de que la actual política del gobierno británico se propone expulsarlos de su país con el fin de convertirlo en un Estado nacional para los inmigrantes judíos… La Declaración Balfour fue hecha sin consultarnos y no podemos aceptar que decida nuestro destino…”.

La ocupación de Palestina y la expulsión de su gente ya era una crónica anunciada en los años veinte. Dos décadas después la II Guerra Mundial y el Holocausto contribuyeron a hacerla realidad. Sus consecuencias siguen sufriéndose y extendiéndose en pleno siglo XXI.

fuente:AQUI

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¿Y si resulta que Israel no tiene derecho a existir? Reflexiones de Sharmine Narwani

El 4 de agosto del 2014, en plena masacre de palestinos, la analista política Sharmine Narwani publicó en Le Gran Soir un artículo que más allá de la recurrente masacre en Gaza resume el motor histórico de esta  injusticia sin fin: un estado colonial y racista que no debería existir. Esta perspectiva rompe con los paradigmas mediáticos vigentes según los cuales es posible criticar los crímenes de Israel si no se cuestiona su legitimidad como país normal en el concierto internacional. A veces, ciertos textos actúan como parteaguas. Rompen con la carga de terror que impide llamar a las cosas por su nombre. Este es un buen ejemplo de ello. La traducción es cortesía de Boltxe Kolektiboa aunque se añadieron correcciones propias.

Perdón pero Israel no tiene ningún derecho a existir / Sharmine Narwani

La expresión «derecho a existir» entró en mi conciencia en los años 1990, así como el concepto de una solución de los dos Estados entró en el vocabulario colectivo. En cada debate en la universidad, cuando un sionista se quedaba sin argumentos  invocaban estas tres palabras mágicas para interrumpir la conversación con un indignado «¿estáis diciendo que Israel no tiene derecho a existir?».

Está claro, no puedes cuestionar el derecho de Israel a existir -sería como negar el derecho fundamental de los judíos a tener… derechos, y toda la culpabilidad del Holocausto será lanzada contra ti.

Salvo que yo no tengo nada que ver con el Holocausto -y los palestinos tampoco. El programa europeo de metódica limpieza étnica contra su población judía fue empleado, de manera totalmente cínica y oportunista, para justificar la limpieza étnica de la nación árabe palestina, asunto que me deja del todo indiferente. Ya estoy demasiado cansada de levantar los ojos al cielo cada vez que oigo en la misma frase las palabras Holocausto e Israel.

Lo que me trastorna en esta era posterior a la «solución de dos Estados», es la audacia misma de la existencia de Israel.

Qué idea tan fantástica, esta noción que un grupo de extranjeros de otro continente pueda apropiarse de una nación existente y habitada y convencer a la «comunidad internacional» que esto es justamente lo que debía hacerse. Podría reírme de tanto descaro si no fuera algo tan grave.

Más grave es la limpieza étnica masiva de la población palestina indígena llevada a cabo por los judíos perseguidos, apenas repuestos de su propia experiencia de limpieza étnica.

Pero lo más terrible es la manipulación psicológica de las masas al creer que los palestinos son peligrosos «terroristas» determinados a «echar a los judíos al mar». Yo trabajo con las palabras y el uso del lenguaje en la creación de percepciones me intriga. Esta práctica -muchas veces llamada «diplomacia pública»- se ha convertido en herramienta indispensable en el mundo de la geopolítica. Las palabras, al fin y al cabo, son bloques de construcción de nuestra psicología.

Tomemos, por ejemplo, la manera en la que hemos llegado a percibir el «litigio» palestino-israelí y todas las resoluciones de este conflicto que continúa. Voy a utilizar ideas ya expresadas en otros artículos.

Estados Unidos e Israel han determinado el discurso mundial sobre esta cuestión, definiendo sus estrictos parámetros que limitan cada vez más el contenido y la orientación del debate. Hasta hace poco, cualquier discusión fuera de estos parámetros, era considerada como irreal, improductiva e incluso subversiva.

La participación en el debate está reservada a los que suscriben estos grandes principios: aceptación de Israel, su hegemonía regional y su superioridad militar; aceptación de la lógica dudosa sobre la que se funda la reivindicación de Palestina por el Estado judío; y aceptación de quienes son los interlocutores, movimientos y gobiernos aceptables o no en cualquier solución al conflicto.

Palabras como paloma, halcón, militante, extremista, moderado, terrorista, islamo-fascista, negacionista, amenaza existencial, mulá loco, determinan la participación en la solución y son capaces de excluir otras instantáneamente.

Seguidamente, está el lenguaje que preserva «el derecho de Israel a existir» sin hacer ninguna pregunta: todos lo que invocan al Holocausto, el antisemitismo y los mitos sobre los derechos históricos de los judíos a la tierra legada por el Todo-Poderoso –como si Dios fuera un agente inmobiliario. Este lenguaje no intenta solamente impedir cualquier tipo de contestación a la conexión judía con Palestina, sino que además busca sobre todo castigar y marginar a los que atacan la legitimidad de esta experiencia colonial moderna.

Pero este pensamiento colectivo no llega a nada, no hace más que ocultar, distraer, desviar, esquivar y disminuir y no nos encontramos más cerca de una solución satisfactoria… porque la premisa es falsa.

No hay ninguna solución a este problema. Es el tipo de crisis en la cual constatas el fracaso, ves los errores y los corriges. El problema es Israel. Es la última experiencia colonial de los tiempos modernos, una experiencia llevada a cabo en el mismo momento en que tales proyectos se hundían en todo el mundo.

No hay «conflicto palestino-israelí» pues esto daría a entender que hay cierta igualdad en el poder, el sufrimiento y los elementos concretos a negociar. Pero no existe la más mínima simetría en esta ecuación. Israel es el ocupante y el opresor. Los palestinos son los ocupados y los oprimidos.

¿Qué debe negociarse? Israel tiene todas las cartas en su mano. Pueden devolver tierra, bienes, derechos, pero incluso esto es un absurdo -pues ¿qué se hace con lo que queda? ¿Por qué no devolver todas las tierras, todos los bienes y todos los derechos? ¿Por qué tendrían ellos el derecho de conservar nada? ¿Es la apropiación de tierra y bienes antes de 1948 fundamentalmente diferente de la apropiación de tierra y bienes después de la arbitraria fecha de 1967?

¿Cuál es la diferencia entre los colonialistas de antes de 1948 y los que colonizaron y se instalaron en tierras palestinas después de 1967?

Permitan que me corrija: los palestinos tienen una carta en sus manos que hace salivar a Israel -su gran reivindicación en la mesa de negociación que parece contener todas las otras. Israel aspira al reconocimiento de su «derecho a existir».

Pero Israel existe ya, ¿no?

En realidad, lo que Israel teme más que nada es su «deslegitimación». Detrás de las apariencias, existe un Estado construido sobre mitos y narraciones, protegido únicamente por un gigante militar, con miles de millones de dólares de ayuda de Estados Unidos y con el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. No hay nada más entre este Estado y su desmantelamiento. Sin estas tres cosas, los israelíes no vivirían en una entidad que se ha convertido en «el lugar más peligroso del mundo para los judíos».

Retiren el discurso y el barniz de la propaganda y se darán cuenta rápidamente que Israel no tiene ni las bases de un Estado normal. Después de 64 años no tiene fronteras. Después de seis decenios, no ha estado nunca tan aislado. Después de medio siglo, necesita un ejército gigantesco simplemente para impedir que los palestinos entren a pie a sus casas.

Israel es una experiencia fracasada. Está conectado a una máquina que mantiene sus constantes vitales. Si se desenchufan estos tres tubos del cadáver, sobreviviría únicamente en la mente de algunos extranjeros que se han equivocado gravemente pensando que se lograría el gran robo del siglo.

Lo más importante que podemos hacer frente a la óptica de un solo Estado es desembarazarnos rápidamente del viejo lenguaje. De todas maneras, nada era verdad -no era más que el lenguaje empleado en un «juego» particular.

Desarrollemos un nuevo vocabulario de posibilidades. El nuevo Estado será el nacimiento de una gran reconciliación de la humanidad: musulmanes, cristianos y judíos vivirán juntos en Palestina como lo hicieron anteriormente.

Los detractores pueden irse lejos. Nuestra paciencia disminuye como la tela de las tiendas de campaña en los campos del purgatorio donde viven los palestinos desde hace tres generaciones.

Estos refugiados explotados por todo el mundo tienen derecho a bellos pisos -como esos que tienen alberca en la planta baja y un pequeño jardín de palmeras en la entrada. Porque la indemnización que se les debe por este fracasado experimento occidental será siempre insuficiente.

Y no, nadie odia a los judíos. Este es el argumento de última instancia que les queda y con el cual nos ensordecen -es el último cortafuego para proteger este Frankenstein israelí. No me interesa para nada escribir las habituales frases para probar que no odio a los judíos. Es imposible de comprobar y francamente el argumento no es más que una coartada. Si los judíos que no han vivido el Holocausto sienten todavía el dolor, que se arreglen con los alemanes. Que les exijan una parte importante de tierras en Alemania -y que tengan suerte.

En cuanto a los antisemitas que se les hace la boca agua en cuanto ven un artículo que ataca Israel, que se vayan a tomar viento, ustedes son parte del problema.

Los israelíes que no querrán compartir Palestina como ciudadanos iguales con la población palestina indígena, aquellos que no querrán renunciar a lo que tuvo que renunciar  la población palestina  hace 64 años, que tomen su segundo pasaporte y se vuelvan a sus casas. Los que se queden lo mejor que pueden hacer es adoptar una actitud positiva. Los palestinos han mostrado su capacidad a perdonar. El nivel de la carnicería que han sufrido de la parte de sus opresores -sin respuesta comparable- demuestra un aguante y una fe remarcables.

Será menos la muerte de un Estado judío que la desaparición de los últimos vestigios del colonialismo moderno. Será solamente un ritual de paso, todo irá bien. En este momento particular del siglo XXI, somos todos, universalmente, palestinos, y corregir esta injusticia constituirá una prueba de nuestra humanidad colectiva y nadie tiene el derecho de quedarse con los brazos cruzados.

Israel no tiene derecho a existir. Rompan esta barrera mental y digan: «Israel no tiene derecho a existir». Saboréenlo, hagan un tuit y escríbanlo en su Facebook y hagan todo eso sin pensarlo dos veces. La deslegitimación ya está ahí, no tengan miedo.

Palestina será menos dolorosa de lo que siempre ha sido Israel.

fuente: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2014/08/13/y-si-resulta-que-israel-no-tiene-derecho-a-existir-reflexiones-de-sharmine-narwani/

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“Denuncian la Peligrosa Presencia en Latinoamérica del Mercader de Armas y Golpista Israelí”

ARGENTINA. (ABNA) – El intendente de la ciudad santafecina de Villa María, Eduardo Accastello, recibió el pasado 29 de enero en la sede del municipio al conocido mercader de armas Leonardo Gleser, quien trabaja para el terrorismo sionista escudado en una empresa de “seguridad” con sede en Israel. El reconocido traficante y comerciante de armas y know-how desestabilizador, radicado en Israel, reapareció hace unos pocos años por la provincia argentina de Córdoba -nació en la localidad de Alto Alegre- y está acusado en Perú de negocios corruptos por la venta de pertrechos de guerra con sobreprecio durante el gobierno de Alan García, según reportó el prestigioso periodista Yossi Melman en el diario Haaretz de Israel 3 de junio 2010.

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Salen a la luz los sucios actos de la ofensiva israelí contra Gaza

   Una camiseta de moda entre los soldados israelíes: "Un tiro, dos muertos". en la imagen se puede observar el dibujo de una mujer embarazada-

Israel enfrentaba esta noche un severo cuestionamiento a la conducta mostrada en su ofensiva de 22 días en Gaza, al darse a conocer testimonios de sus propios soldados según los cuales se les permitió, y en algunos casos incluso se les ordenó, disparar a palestinos civiles desarmados.

Los testimonios –primeros de ese tipo que surgen de las propias fuerzas armadas– se apartan marcadamente de las afirmaciones oficiales de que los militares se esforzaron al máximo por evitar bajas civiles, y tienden a corroborar acusaciones palestinas de que los soldados abrieron fuego en forma indiscriminada y desproporcionada en zonas civiles durante la operación.

En uno de los testimonios que arrojan una dura y nueva luz sobre lo que según los soldados eran las reglas permisivas de la Operación Plomo Endurecido, un militar describe la forma en que un oficial ordenó disparar contra una anciana a 100 metros de una casa que ocupaban las tropas.

Otro soldado, al describir cómo una madre y sus hijos fueron asesinados a tiros por un francotirador por haberse equivocado de puerta al salir de una casa, señala que la atmósfera entre las tropas era que las vidas de los palestinos importaban mucho menos que las de nuestros soldados.

El líder de un escuadrón narró: Al principio la directiva era entrar en una casa con un vehículo blindado, echar abajo la puerta y abrir fuego contra cualquier persona que avistáramos. Yo lo llamo asesinato. En un principio me preguntaba qué sentido podía tener aquello. Los superiores dicen que era permisible porque todos los que quedaban en la ciudad eran culpables, puesto que no escaparon.

Los relatos, que también describen la destrucción al parecer indiscriminada de propiedades, se dieron durante un debate posterior a la operación entre graduados del curso premilitar Yitzhak Rabin, en el Colegio Académico Oranim, en el norte de Israel. La transcripción de la sesión, presidida por el director del curso –el diario Haaretz publicó detalles de ella–, obligó al abogado general de las fuerzas de defensa israelíes, Avichai Mendelbit, a anunciar este jueves una investigación de la policía militar sobre las acusaciones.

Haaretz señaló que tras ventilarse esos sucios secretos se volverá más difícil para los israelíes minimizar las acusaciones de la propaganda palestina. El director del curso, Danny Zamir, declaró al periódico que se sintió estremecido por los testimonios, presentados el 13 de febrero, y que a raíz de ello dijo al jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, Gabi Ashkenazi, que temía una grave pérdida de moral de los militares.

En un relato, el líder de un escuadrón de infantería describe cómo las tropas soltaron a una familia que tuvieron cautiva durante varios días en una habitación de su casa. El comandante del pelotón los dejó salir y les ordenó salir por la derecha, pero olvidó decirle al francotirador que estaba en el techo. Éste, al ver a una mujer y niños que se le acercaban, abrió fuego. No creo que se haya sentido muy mal por hacerlo, porque hasta donde él sabía sólo estaba siguiendo las órdenes recibidas. Y la atmósfera en general, según lo que entendía de la mayoría de mis hombres a quienes hablé, era que las vidas de los palestinos, digamos, es algo mucho, pero mucho menos importante que las de nuestros soldados.

Otro líder de escuadrón, quien describió el asesinato de una anciana, afirma que discutió con su comandante por las laxas reglas que permitían ‘limpiar’ las casas disparando sin avisar antes a los residentes. Cuando cambiaron las órdenes, los soldados se quejaban porque debemos matar a todos los que hay aquí (en el centro de Gaza). Todos son terroristas.

“Escribir ‘muerte a los árabes’ en las paredes, apoderarse de fotos de las familias y escupirles nomás porque sí… eso es lo peor. Entender cuán bajo han caído las fuerzas armadas en cuestión de ética.”

Ehud Barak, ministro israelí de Defensa, expresó: Les digo que desde el jefe del estado mayor hasta el último soldado, el ejército más moral del mundo está listo a recibir órdenes del gobierno de Israel. No tengo duda de que todos los incidentes serán examinados uno por uno.

Sin embargo, organizaciones israelíes de derechos humanos, entre ellas B’Tselem y la Asociación pro Derechos Civiles de Israel, exigieron una investigación independiente y se quejaron de que sólo se anunció la pesquisa militar después que Haaretz publicó la nota, es decir, tres semanas después de que los asuntos principales fueron conocidos por el jefe del estado mayor. Este retraso sigue la pauta de otras sospechas de crímenes graves que no han sido investigadas.

Amos Harel, el respetado corresponsal militar del periódico, quien dio a conocer la historia, escribió que Zamir fue condenado en 1990 por negarse a respetar una ceremonia de los colonos en la tumba del bíblico José en Cisjordania. Pero añadió que al leer la transcripción se percibe que Zamir actúa movido por un profundo interés por el espíritu de las fuerzas armadas.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya / La Jornada

 

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Israel reconoce por primera vez que mató a Abu Yihad en 1988

Jerusalén, 1 nov (EFE).- Israel reconoció, por primera vez de forma oficial, que estuvo detrás del asesinato en 1988 del dirigente palestino Abu Yihad, en una acción de sus servicios secretos en Túnez de la que da cuenta hoy el diario Yediot Aharonot.

 

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la nueva Versión del Holocausto

ultimamente oímos de la Boca del Jefe de los Terroristas Sionistas Netanyahu desculpar a Hitler y echando la culpa del “Holocausto” a los Palestinos, para mi debe de

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